Estuve en la FM y esto fue lo que paso

February 12, 20262 min read

Cuando tu historia suena al aire:
Juli en La FM — 30 de enero de 2026

ENTREVISTA FM JULIÁN GIRALDO MEJÍA

Hay momentos en los que uno no sabe quién está al otro lado escuchando… hasta que la vida responde con una señal bonita. Así viví mi paso por La FM el 30 de enero de 2026. No lo sentí solo como una entrevista para contar mi historia y mis experiencias, sino como un momento real de conexión: una conversación que salió del estudio y viajó por el aire hasta oídos que yo no imaginaba.

Entrar a cabina me movió muchas cosas por dentro. Sentí nervios, pero también una calma extraña, como cuando sabes que no vas a hablar desde el libreto sino desde la verdad. Abrí el corazón para contar mi proceso, los momentos difíciles, las decisiones que cambiaron mi rumbo y lo que ha significado para mí volver a la vida con propósito. Mientras hablaba, no pensaba en audiencia ni en números: pensaba en sentido.

Después supe que, mientras yo estaba al aire, un amigo iba manejando, reconoció mi voz en la radio, subió el volumen y escuchó toda la entrevista. Incluso tomó una foto al tablero de su carro con la emisora sintonizada. Cuando me la envió, sonreí profundo. Fue un gesto simple, pero para mí muy simbólico: la historia no solo se dijo, también fue recibida.

La conversación fue cercana, humana, sin máscaras. No hablé desde un personaje, hablé desde mi experiencia. Compartí aprendizajes, hablé de resiliencia, de fe, de segundas oportunidades y de cómo los momentos límite pueden convertirse en nuevos comienzos. No quise contar una tragedia, sino una transformación consciente.

Saber que alguien querido estaba escuchando en tiempo real —en medio de su rutina— hizo que ese día quedara marcado para mí. Porque a veces uno cree que está hablando frente a un micrófono, pero en realidad está acompañando trayectos, pensamientos y silencios de otros.

El 30 de enero de 2026 no fue solo una fecha de entrevista. Fue el día en que mi voz salió al aire y encontró eco cercano. Y confirmé algo que sigo creyendo: cuando una historia se cuenta con verdad, siempre encuentra destino.

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